martes, 3 de agosto de 2010

Los sueños.

Hoy tuve lo que yo le llamo un “sueño universal”. Es como una recapitulación de tu vida en la que todos están ahí, como una reunión de despedida. Una clase de sueño que no requiere elaboradas interpretaciones: es un encuentro con lo que es o ha sido más significativo en tu vida, aquello que es único e insustituible y sin lo cual tu alma se siente rota, vacía. Mi habilidad narrativa es nula, pero...

Me encontraba afuera de una vieja cabaña, en medio del bosque, en la noche. Y de entre los árboles me sorprendió mi bebé, brillando con luz propia, contrastando con el entorno, como una luciérnaga. Así como apareció se fue, sin más, como dándome a entender que no me pertenece. La efímera luz de mi vida.

Inmediatamente después, todo el paisaje se iluminó, y frente a mí estaban algunos héroes ficticios de mi infancia y actuales. ¿Extraño, inconexo? Así son los sueños.

De repente apareció mi ex-novia, la tomé de la mano y la besé. Fue un beso tan natural, y sus labios me parecieron simplemente familiares, como si el orden natural de las cosas fuera que estuviésemos juntos. Como cuando una pareja se mira a los ojos y dice “te amo” sin necesidad de palabras.

Luego estábamos en su casa y nos sentamos a la mesa a platicar. En un momento ella se quejó de que le dolían los pies de tanto caminar. Entonces tomé uno de sus pies y comencé a acariciarlo. Me sentí como un héroe; realmente estar con ella era como “estar en casa”, pleno, seguro, a salvo. Después apareció un pariente mío y me dió un mensaje sobre alguien que había muerto. En ese momento desperté y volví al mundo real, pero conservé algo del “sabor” de ese sueño.

La oscuridad en la que vivo. Lo que le dio luz a mi vida. Los sueños olvidados. El amor al que renuncié.

Obviamente todo obedece a reminiscencias de la realidad: seres que aprecio y tengo siempre en mente y referencias de mi aspiración a ilustrador (los héroes de mi infancia). Pero es curioso que los estados de bienestar que no alcanzo en el mundo real los obtengo gratuitamente en mis sueños. Sin mencionar que las “experiencias” son mucho más interesantes.

Me gusta pensar que estas sensaciones oníricas provienen de algún otro lado, pero es más probable que los genere la propia mente al liberarse durante el sueño de las circunstancias materiales. Como sea, son estados que me dejan una suave y placentera impresión, la cual desaparece paulatinamente ante la plana realidad; esos estados sobreviven poco tiempo ante ella.

Sin embargo, en mis sueños puedo reencontrarme con quienes realmente han tocado mi alma.

1 comentario:

  1. Que bonito sueño :)

    Sigo leyendo tu blog, me gusta. Mi querido amigo galáctico, siempre estaré ahí, más allá del sueño de esta vida. No importa lo que tú me hagas en esta vida, no importa si me mientes o no me hablas, porque TE CONOZCO, y por eso nada de lo que hagas podrá cambiar el valor y el aprecio que siento hacia ti.
    Cuando todo esto acabe seguramente nos reiremos de todo esto en el más allá, mientras tomamos un delicioso café negro (sí, por una vez tomaré café, jejeje).
    Pero mi amado amigo, aquí estamos en esta vida y han pasado cosas: terminó una relación y dejastes perder una amistad, lo cual fué lo que realmente me dolió, porque yo ante todo te consideraba mi amigo, de corazón.
    Así que, ¿qué puedo decir? Acepté la situación y me alejé. No es el destino, sino la voluntad de las personas lo que ha hablado en este caso.

    Un abrazo

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