martes, 12 de abril de 2011

¿Dejar de escribir?

Hasta ahora, solo hay dos personas a quienes he confesado la existencia de este blog. Una de ellas (esa chica hermosa, llamémosle Señorita "Y") me pregunta a menudo si no publicaré más. Le dije que no tengo un promedio de entradas al mes ni me obligo a escribir; simplemente retomo el blog según mi necesidad de expresar lo que sienta o considere notable. Podría escribir a diario recapitulando las impresiones del día pero desde el principio me di cuenta que comparto más escribiendo menos sobre aspectos meramente mundanos o relacionados con la rutina. Además soy pésimo para las descripciones y me repetiría mucho.

No sé si sea virtud o defecto, pero tengo una rara tendencia a escribir de más, revelando cosas que incluso a mí me sorprenden y podrían comprometerme. Sin embargo, no dejo de hacerlo. Me guía el hábito de publicar abiertamente, permitiendo la lectura de mis soliloquios por cualquiera, confiando en que la "inmensidad de la blogósfera" me restará notoriedad.

Aunque soy mono-temático (o ególatra, según se vea) no es mi interés recibir numerosas visitas, comentarios o feedback. Por otro lado, me parecen patéticos los bloggers que monetizan su blog apenas habiendo escrito un par de líneas malas, lo que también es una falta de respecto al lector. Odio los blogs con pop-ups y creo que no soy el único.

¿Se vale contarlo todo? No lo sé. He escrito cosas que en su momento causaron molestia, pero esto es normal por la diversidad de opiniones. Sólo escribo lo que siento sin importar las reacciones, escarnio o cuestionamientos. A lo que temo ligeramente es a las consecuencias que estos textos pudieran traerme en el mundo real. Pero lo admito: me gusta que exista esa posibilidad.

Encuentro cierta emoción en ventilar asuntos y pensamientos personales procurando no mencionar ni perjudicar a terceros. Confesarme públicamente escribiendo me ofrece, además de una liberación, una sensación similar a la que obtendría al salir desnudo de casa y regresar velozmente sin ser visto, con la diferencia de que no expongo mi cuerpo sino mi mente. Reconozco que aún no supero el "pánico escénico". Siendo este mi blog "oficial", las cuestiones más incómodas las mando a otro blog. Y aún tengo un montón de borradores guardados que preferiría publicar automáticamente en una fecha distante.

Pero, ¿dejar de escribir? No. ¿Dejar de escribir como lo hago? Jamás. Escribir es auto-descubrimiento.

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