domingo, 25 de diciembre de 2011

Breve reflexión sobre el 2011.

Me gustaría decir que este año fue excelente, que ví concretarse cada propósito, uno por uno, mediante mi esfuerzo. Para ser honesto, este año no fue lo que hubiese esperado. Tuve bastantes tropiezos. Cometí muchos errores. A veces tengo la sensación de no estar en sintonía con la vida.

Sin embargo, creo que hay que tener buenas expectativas para cada año que se acerca, aunque es difícil si viene uno arrastrando decepciones del que termina. Es justo en estas fechas cuando todo lo malo se agolpa en la mente (me ocurre al menos a mi), y eso nos impide ser positivos con respecto al próximo año.

Pero aún así debemos proyectar cosas buenas, ¿por qué no? Sólo hay que observar que éstas predominan siempre sobre las contrarias, pero nos concentramos más en estas últimas.

No digo que deba uno hacerse ilusiones, del tipo "cumpliré todos mis sueños el próximo año", pero sí que es mejor tener una perspectiva favorable; de otro modo no se tiene el ánimo para avanzar en la vida. Tampoco digo que debamos negar las experiencias adversas, porque de ellas se aprende mediante la reflexión.

Tenemos derecho a aspirar a ser felices. Lo merecemos. Se dice que la felicidad auténtica se encuentra en el interior y estoy de acuerdo. Pero no hay que esclavizarse en esta búsqueda ni olvidar que los desafíos externos también cuentan.

Ya sabemos que cada ciclo trae consigo eventos positivos y negativos. Los negativos son retos, los positivos hay que disfrutarlos. Finalmente, todo es aprendizaje.

A quien llegue a leer esto, le deseo un próspero año 2012.


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