martes, 1 de junio de 2010

Cienciología: breve historia.

Corrientes de pensamiento e ideologías hay miles, y uno es libre de elegir en qué creer o no. Todos tenemos esa necesidad de encontrar algo que nos haga sentir plenos y mejore nuestras vidas. Y en esa búsqueda uno podría toparse con una ideología que, a pesar de incongruente y poca cosa para el buscador serio, es digna de atención, tanto por el centro de sus creencias como por su forma exterior. Me refiero a la Cienciología, uno de los movimientos sectarios más polémicos a nivel mundial sobre todo en Estados Unidos, la cuna de las sectas.

El logo de la secta.
Algunos conceptos básicos.

Dianética: de las palabras griegas dia, que significa “a través”, y nous, que significa “alma”. Dianética es una metodología que desarrolló L. Ronald Hubbard, que puede ayudar a aliviar sensaciones y emociones no deseadas, miedos irracionales y enfermedades psicosomáticas. Se describe con más exactitud como lo que el alma le está haciendo al cuerpo a través de la mente.

Clear: estado sumamente deseable para el individuo, que se logra mediante la auditación, y que no se podía alcanzar antes de Dianética. Clear es una persona que ya no tiene su mente reactiva y, en consecuencia, no sufre de ninguno de los efectos negativos que la mente reactiva puede causar. El Clear no tiene engramas que al reestimularse acaben con la exactitud de sus computaciones al introducir en ella datos falsos y ocultos.

Auditación: del latín audire, que significa “escuchar”, es una práctica religiosa esencial dentro de la religión de Scientology, un método totalmente único de asesoramiento espiritual. Se puede administrar tanto a grupos de personas en un servicio dominical o alguna otra reunión religiosa, así como al individuo en sesiones personales guiadas por un ministro de Scientology que está entrenado y calificado para mejorar a las personas con la auditación. En ese papel, al ministro se le nombra auditor, lo que significa “alguien que escucha”.

Cienciología: del latín scio, que significa “saber”, y la palabra griega logos, que significa “la palabra o forma exterior por la cual el pensamiento interior se expresa y se da a conocer”. Así, Scientology significa saber cómo saber. Scientology es una filosofía religiosa aplicada que desarrolló L. Ronald Hubbard. Es el estudio y tratamiento del espíritu en relación a sí mismo, a los universos y a otra vida.

Engrama: registro que hace la mente reactiva cuando una persona está “inconsciente”. Un engrama no es una memoria; es un tipo particular de cuadro de imagen mental con un registro completo, hasta el último detalle exacto, de cada percepción presente en un momento de “inconsciencia” parcial o total.

Libro Uno: término coloquial para el primer libro publicado sobre el tema de Dianética, Dianética: La ciencia moderna de la salud mental. (Publicado en la actualidad en España como Dianética: el poder del pensamiento sobre el cuerpo.) Un Auditor de Libro Uno es alguien que conoce la información de este libro y la usa para auditar a otros.

Línea temporal: el registro consecutivo de los cuadros de imagen mental, que se acumula a lo largo de la vida de la persona. Es un registro muy exacto del pasado de una persona. Como una analogía a grosso modo, la línea temporal podría compararse con una película de largometraje, si esa película fuera tridimensional, tuviera cincuenta y siete percepciones y pudiera reaccionar sobre el observador.

Mente analítica: parte de la mente que la persona usa conscientemente y de la que es consciente. Es la porción de la mente que piensa, observa datos, los recuerda y resuelve problemas.

Mente reactiva: la porción de la mente de una persona que funciona totalmente a base de estímulo-respuesta, que no se encuentra bajo el control volitivo de la persona, y que ejerce fuerza y poder de mando sobre su conciencia, propósitos, pensamientos, cuerpo y acciones.

MEST: palabra acuñada con las letras iniciales de materia, energía, espacio y tiempo (matter, energy, space, time), que son las partes componentes (elementos) del universo físico.

Thetán: ser espiritual inmortal; el alma humana. No se usa el término alma, ya que se han desarrollado tantos significados distintos para su uso en otras religiones y prácticas, que no describe con precisión lo que se descubrió en Scientology. En su lugar usamos el término thetán, de la letra griega theta (el símbolo tradicional para pensamiento o vida. No se tiene un thetán, algo que se conserva en algún lugar separado de uno mismo; la persona es un thetán. El thetán es la persona misma, no su cuerpo, su nombre o el universo físico, su mente o alguna otra cosa. Es lo que es consciente de ser consciente; la identidad que ES el individuo.

Thetán Operante: estado de ser por encima de Clear, en el que el Clear se ha vuelto a familiarizar con sus capacidades innatas.

TRs: abreviatura de training routines (rutinas de entrenamiento); ejercicios prácticos que pueden incrementar en gran medida la habilidad de un estudiante en las destrezas esenciales de auditación, como es el caso de la comunicación.

La Cienciología se desprende de la Dianética, cuyo libro fue publicado en 1950. El autor de este libro es Lafayette Ron Hubbard, escritor de ciencia-ficción en revistas pulp en los años 30 y 40s. El libro 1 es, según el autor,  producto de años de investigación sobre la fuente del sufrimiento humano (los engramas) y la liberación del mismo a través de la Auditación y el adiestramiento por medio de TRs, hasta llegar al estado Clear. El libro se convirtió en Best-Seller, y ante el éxito de la "ciencia exacta", Mr. Hubbard continuó sus investigaciones, las cuales derivaron en Cienciología 2 años después, la cual a su vez fue reconocida como religión, cuya sede principal se encuentra en Clearwater, Florida, en EU.

La filosofía básica es que el hombre se compone de 3 elementos: el cuerpo, la mente (dividida en Analítica y Reactiva) y el Thetán. La Cienciología busca la liberación del Thetán hasta alcanzar el nivel O.T. a través del Puente. El Puente es una tabla de cursos y niveles, que prometen la Libertad Total. Su meta principal es "Una civilización sin demencia, sin criminales y sin guerras, donde el capaz pueda prosperar, los seres honestos puean tener derechos, y donde el Hombre sea libre para alcanzar mayores alturas". Bonita retórica.

La cubierta del libro 1, Dianética,
La ciencia moderna de la salud mental.
Sobre el fundador. 

(basado en algunas biografías oficiales)

L. Ron Hubbard nació en Tilden, Nebraska un 13 de Marzo de 1911. Pasó gran parte de su niñez en un rancho ganadero en Montana. Aprendió a leer y escribir cuando tenía 3 años y medio de edad y a esta misma edad ya domaba caballos broncos. Encontró muy agradable la vida de joven ranchero. Pasó largos días montando, domando caballos salvajes, cazando coyotes y dando sus primeros pasos como explorador.

Fue en Montana cuando tuvo su primer encuentro con otra cultura: los indios pies negros (Pikunis). Se volvió hermano de sangre de los Pikunis y posteriormente escribió acerca de ellos en su primera novela publicaba: Las brigadas de piel de Gamo.

Antes de que Hubbard tuviera 10 años de edad, había sido completamente educado tanto en las escuelas como por su padre de tal modo que a los 12 ya había leído una buena parte de los clásicos del mundo, naciendo su interés en la filosofía y la religión.

Em 1941, al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, fue asignado a las islas Filipinas (que había conocido cuando era más joven). Vivió al principio de la guerra en el sur del océano Pacífico. Vió la guerra tan cerca como para sentir náuseas de ella. El 1944, inválido y ciego, se encontró en el Hospital naval de Oak Knoll. Había recibido, cuando joven, una educación extensa en el campo de la mente humana por parte del comandante Thompson del Cuerpo Médico de la Marina de los Estados Unidos, amigo personal de su padre y discípulo personal de Sigmund Freud.

Desarrolló técnicas que le ayudarían a sobreponerse a sus lesiones y recuperar sus habilidades. El 1947 se recuperó totalmente y en 1950 publicó su Libro 1.

Lafayette Ronald Hubbard
(1911 - 1986).
En el libro en línea Cienciología: la secta a la que mi hermano cayó, el autor dice sobre Hubbard que:

1. Es ridículo creerle a Hubbard que a sus tres y medio años ya domaba caballos broncos.

2. Igualmente fantasiosa es otra historia que cuenta: que a sus cuatro años fue un “hermano de sangre” de los indios pies negros.

3. No está comprobado, como lo dicen algunas biografías de la iglesia, que a los doce años Hubbard era el Eagle Scout más joven en Estados Unidos.

4. Tampoco es cierto que en 1924 fue amigo de Cal Coolidge Jr., el hijo del presidente de Estados Unidos.

5. Ni es verdad que haya estudiado con gurús de China, India y el Tíbet de 1925 a 1929.

6. Aunque perteneció a un club de exploradores y viajó, en los años treinta Hubbard no fue un explorador de verdad ni un físico nuclear como alega cierta literatura de la iglesia.

7. Hubbard no participó en combates de la Segunda Guerra Mundial ni fue herido ni ganó medallas de valentía: una de sus mayores mentiras.

8. Dado que no sufrió heridas en combates, la afirmación que su técnica lo curó de tales heridas es una mentira sobre otra (verdaderos achaques como su úlcera y su pobre vista lo acompañaron de por vida por más “tech” que Hubbard desarrollara).

9. Dianética no es original de Hubbard: es una mezcla entre freudismo, las enseñanzas de Nandor Fodor y su estrecho contacto con un discípulo de Aleister Crowley en 1946-1947.

10. Tanto la palabra “Cienciología” como su definición ya existían antes de que Hubbard se apropiara de esos términos.

Estoy de acuerdo con lo anterior. Y aquí concluye este post introductorio sobre este tema que me toca muy de cerca, a pesar de la objetividad con que inicialmente lo he abordado.

Nota: Todos los comentarios pro-cienciología o que enlacen a alguna página de dicha secta serán eliminados.

lunes, 10 de mayo de 2010

Mis andanzas en el "Cuarto Camino".

En una anterior entrada mencioné que era afín a muchas ideas con tendencia mística, sin precisarlas todas ni ahondar en ellas. Bien, pues una que no mencioné en esa entrada es de la cual hablaré ahora: el Cuarto Camino. Una de las que más ha influido en mí.

¿Qué es el Cuarto Camino? Básicamente es una vía de Desarrollo Interior enfocada en el trabajo simultáneo del cuerpo físico (Centro Motor), mente (Centro Intelectual) y emociones (Centro Emocional), cuyo principal método es la Observación de Sí. Peor resumen no pude haber hecho.

Para no ahondar en explicaciones que hagan más tedioso este post (de por sí será un poco extenso) remito a la Wikipedia en inglés como referencia provisional, ya que la descripción que se hace del 4to Camino en español no tiene pies ni cabeza y puede generar confusiones y desinformación:


Creo que mi primer diario personal [he eliminado el enlace] deja entrever, sino es que salta a la vista, su influencia. Aunque me he liberado en mayor parte de esa jerga aún conservo reminiscencias de ella. Esa ideología y jerga trastocaron bastante mi diario; quien sea entendido en el tema se dará cuenta de ello de inmediato.

Entré en contacto con el Cuarto Camino no a través de libros, como quizás debió ser.

Una noche de Mayo del año 2000 sintonicé la frecuencia AM (no acostumbraba hacerlo) y cambiando de estaciones al azar escuché un locutor hablar del amor, pero no de forma superficial como hacen los psicólogos o los "doctores corazón". Este hombre hablaba de los movimientos psicológicos que dan origen al amor e hizo una clara distinción entre un amor proveniente de la atracción física (la química) y un amor altivo e incondicional que surge del interior (comprensión). Lo que escuché me hizo "corto circuito". Me creó sentimientos encontrados pero no lo descarté porque había algo profundo en sus palabras y que tal vez necesitaba escuchar. El locutor, Martín Aparicio.

Después de esa noche comencé a darle seguimiento hasta quedar realmente enganchado. Tanto, que sus conceptos se convertirían en algo básico para orientarme en la vida. Sentí haber dado con el quid de las cosas. Como entonces no tenía grabadora lo anotaba todo, intentaba no perderme el programa y si lo hacía sentía que algo me faltaba. Así inició mi "andar". Ahora quisiera honrar a Martín Aparicio sin llegar a la apología.

Tengo mucho qué agradecerle. No podría yo retribuirle su ayuda, las herramientas psicológicas que me dió para salir adelante o al menos lograr sostenerme. No lo menciono en mi diario, sin embargo me refiero a él como "mi maestro", porque así lo llegué a considerar y lo sigo apreciando. Su facilidad de palabra es notable. Su paciencia para con los "novatos" y profanos es enorme. Lo considero culto, inteligente y sabio. Culto porque responde casi cualquier pregunta y de manera completa y acertada; inteligente porque es capaz de explicar temas complejos de manera sencilla; y sabio porque con todo lo que sabe no pierde su brío y no ostenta la arrogancia que sus alumnos, quienes no saben ni la mitad que él.

Aquí termina la no-apología.

Sus palabras fueron en su momento un gran sostén y en un punto crítico, el único. Mucho de lo que aprendí de él lo sigo aplicando y ocasionalmente escucho su programa de radio. Sin embargo, creo sus palabras han perdido fuerza y su mensaje, consistencia. Definitivamente ya no es el mismo de antes. Creo que el entusiasmo inicial por sus enseñanzas ha pasado ya, además que al tener acceso a otras fuentes de información me he dado cuenta que mi incultura fue terreno fértil para ellas.

Reitero que no he descartado del todo lo que enseña Martín, pero me niego a pertenecer a ese colectivo que se forma alrededor de él y el cual me parece él percata y consiente. A partir de esto comencé a marcar una línea divisoria que gradualmente se ha ido asentando.

Es justo rendirle honor a quien lo merece. Idealizarlo es un error en que muchos incurrimos pero endiosarlo es demasiado y quizá hasta patológico. Alguna vez un "cuartocaminero" se atrevió a comparar a Martín con Jesucristo. Si eso no es fanatismo o ver las cosas fuera de proporción entonces no sé qué sea. Las cosas medianas le parecen extraordinarias a las mentes pequeñas, como un niño encuentra gigante a su padre. Martín se desenvuelve muy bien en sus conferencias. Su experiencia durante más de 10 años como conferencista y locutor le han dado labia e insight. Pero hay que ver cuando las mentes pequeñas le aplauden al final de cada conferencia, maravilladas por aquél despliegue en el escenario. No, no es para tanto. Primero hay que leer a Maurice Nicoll, en quien Martín se ha inspirado mucho, para tener una perspectiva más amplia y no magnificar lo que imparte en sus conferencias.

Es un tanto abyecta la gente que se emboba con él; gente cuya prioridad en la vida es asistir a sus conferencias como si fuera asunto de vida o muerte y se molesta con quien no piensa igual; gente que alimenta su soberbia al sentirse poseedora de "La Verdad". He sido testigo de este doble rol de sus seguidores: serviles con la figura de Martín y despectivos con los del "círculo externo". Martín debería enseñarle a esos seguidores lo absurdo que es empoderarse ante otros por adquirir conocimiento y el bajo nivel mental que supone hacer uso de la Verdad Combativa. "Tener fundamentos" no da licencia para usarlos como arma. Lo digo por algunos "cuartocamineros avanzados", que llevan más de 100 conferencias encima (asisten a las tan respetables y casi míticas Conferencias N) y siguen exhibiendo defectos de carácter propios de los seres "mecánicos" que tanto critican. Por cierto, sigo sin entender su afán de colocar a otros la reduccionista estampa de "mecánicos" para distinguirse de ellos.

Martín ha iniciado un negocio de Multinivel (compuesto de una serie de libros, videos y audios sobre sus enseñanzas: una mezcla de Cuarto Camino y sus propias investigaciones y disertaciones) que promueve fastidiosamente en su programa de radio. Ya recibí el obligado correo SPAM por parte de mis otrora amigos "cuartocamineros", invitándome al "gran cambio social" que éste representa y el cual pretenden que difunda. La primicia es buena: la liberación del sufrimiento y la obtención de la felicidad con su respectiva ganancia económica. El Multinivel de Martín busca llenar o aprovechar un hueco en el colectivo psicológico pero al difundirlo en forma de negocio corre el peligro de convertirse en uno de tantos movimientos New Age, quizás más fundamentado que otros pero no exento de crear fanatismo el cual me consta existe y abunda en sus admiradores.

Ahora, sobre el modo de difundir esta empresa, quiero decir algo. Cada quien tiene el derecho de elegir el sistema de creencias que considere conveniente. Por muy fundamentado que consideren el conocimiento de Martín, también puede ser rechazado ya que uno tiene el derecho y voluntad de hacerlo, le pese a quienes "amablemente" inviten a abrazarlo. Esta invitación forzada resulta contraproducente por más que se quiera "hacer un bien". Ningún conocimiento debe intentar imponerse porque esto genera en automático, resistencia y hasta rechazo. Se invita, sugiere o propone con tacto y sin insistencia, y si la persona acepta, muy bien. Si acepta y se arrepiente después, su decisión debe ser respetada sin aplicar el vengativo criterio de concebirla como "mecánica" por abandonar la enseñanza o resentida por no soportar la gran verdad de Martín Aparicio. Tales criterios no vienen al caso.

Estoy seguro que con lo anterior he fomentado el desprecio hacia mí y seguramente tendré mi buena dosis de refutaciones y ridiculización, además de ser catalogado como ignorante o "mecánico". Me extrañaría si no fuese de este modo.

Buena suerte a Martín y a sus seguidores que supongo ahora serán más.



PD: También, en mi anterior entrada aludí a otras ideologías "que por dignidad no menciono". Basta decir que una de ellas tiene que ver con un tal Emperador Xenu, implantes electrónicos, resucitar muertos y muchos otros bonitos y estúpidos "axiomas". Ya hablaré de ella después.

[Entrada relacionada: Amigo consciente].

viernes, 16 de abril de 2010

Apología de Sócrates / El Fedón.

No pretendo ser un crítico experto sino sólo dar mi opinión. Esta breve reseña es, como todas las que le sigan, tan personal y subjetiva que resultará escueta y pueril para el que sea entendido en literatura o filosofía según sea el caso.

La apología de Sócrates narra los momentos previos a su ejecución por un juicio en el que se le acusa de corromper a los jóvenes y no creer en los dioses. El proceso de este juicio sirve de preámbulo al Fedón, que también debe leerse. La defensa de Sócrates es admirable, tanto más al elegir el "camino difícil", reafirmándose ante los jueces y sus acusadores, siendo por esto condenado a muerte, pudiendo salvar su vida haciendo uso de la súplica o lisonja.

En el Fedón tenemos a Sócrates sosteniendo una charla con sus amigos sobre la vida y la muerte. Omitiendo algunos fragmentos que tienden a lo supersticioso, el discurso de este hombre me parece magistral y me identifiqué con él de inmediato, porque aún cerca de la muerte celebra la vida, otorgándole además un gran significado: somos almas que hemos encarnado en aras de nuestra perfección. Este libro representa para mí la mejor síntesis de lo que es la Evolución y mi introducción a ésta. En este sentido, la muerte para Sócrates es un proceso natural de la vida, no un motivo de sufrimiento y más aún, la convierte en una lección de vida para sus amigos y para nosotros.

Diálogos es uno de mis libros de cabecera; recurro a él cuando "pierdo la brújula" y me reorienta cuando siento que la vida comienza a perder sentido.



Dije que sería breve. Ahora me permito citar fragmentos del Fedón que me son más significativos:

"...Déjenme seguir; –repuso Sócrates– ya es tiempo de que explique delante de ustedes, que son mis jueces, las razones que tengo para probar que un hombre que se ha consagrado toda su vida a la filosofía, debe morir con mucho valor, y con la firme esperanza de que de gozará después de la muerte de bienes infinitos..."

"Los hombres ignoran que los verdaderos filósofos trabajan durante su vida para prepararse para la muerte; y siendo esto así, sería ridículo que después de haber perseguido sin tregua este único fín, recelasen y temiesen cuando se les presenta la muerte".

"...¿Te parece digno de un filósofo buscar lo que se llama el placer como, por ejemplo, el de comer y beber?

–No, Sócrates.

–¿Y los placeres del amor?

–De ninguna manera.

–Y respecto de los demás placeres que afectan al cuerpo, ¿crees que deba buscarlos y apetecer, por ejemplo, trajes hermosos, calzado elegante, y los demás adornos del cuerpo? ¿Crees que debe estimarlos o despreciarlos? Siempre que la necesidad no lo fuerce a servirse de ellos.

–Me parece, –dijo Simmias –que un verdadero filósofo no puede menos que despreciarlos.

–Te parece entonces –repuso Sócrates– que los cuidados de un filósofo no tienen por objeto el cuerpo; y que, por el contrario, procura separarse de él cuanto es posible para ocuparse sólo de su alma.

–Seguramente.

–Así pues, entre todas estas cosas que acabo de mencionar –replicó Sócrates– es evidente que lo propio y peculiar del filósofo es trabajar más que los demás hombres para desprender su alma del comercio del cuerpo".

"La razón no tiene más que un camino que seguir en sus indagaciones; mientras tengamos nuestro cuerpo, y nuestra alma esté sumida en esta corrupción, jamás poseeremos el objeto de nuestros deseos; es decir, la verdad. En efecto, el cuerpo nos pone mil obstáculos por la necesidad que tenemos de alimentarle, y con esto y las enfermedades que sobrevienen, se turban nuestras indagaciones. Por otra parte, nos llena de amores, de deseos, de temores, de mil quimeras y de toda clase de necesidades; de manera que nada hay más cierto que que se dice comúnmente: que el cuerpo nunca nos conduce a la sabiduría. ¿De dónde nacen las guerras, las sediciones y los combates? Del cuerpo con todas sus pasiones".

"Mi querido Simmias, no hay que equivocarse; no se camina hacia la virtud cambiando placeres por placeres, tristezas por tristezas, temores por temores, y haciendo lo mismo que los que cambian una moneda a menudo. La sabiduría es la única moneda de buena ley, y por ella hay que cambiar las demás cosas. Con ella se compra todo y se tiene todo, fortaleza, templanza, justicia; en una palabra, la virtud no es verdadera sino con la sabiduría, independientemente de los placeres, de las tristezas, de los temores y de las demás pasiones. Mientras que, sin la sabiduría, las demás virtudes, que resultan del intercambio de unas pasiones con otras, son sombras de virtud; virtud esclava del vicio, que no tiene nada de verdadero ni de sano. La verdadera virtud es una purificación de toda clase de pasiones".

"¿No decíamos que, cuando el alma se sirve del cuerpo para considerar algún objeto, a través de la vista, el oído, o cualquier otro sentido (porque la única función del cuerpo es atender a los objetos mediante los sentidos), se ve entonces atraída por el cuerpo hacia cosas, que no son nunca las mismas? ¿Se extravía, se turba, vacila y tiene vértigos, como si estuviera ebria, todo por haberse ligado a cosas de esta naturaleza?

–Sí.

–Mientras que, cuando examina las cosas por sí misma, sin recurrir al cuerpo, se dirige a lo puro, eterno, inmortal, inmutable; y como es de la misma naturaleza, se une y estrecha con ello cuanto puede y da de sí su propia naturaleza. Entonces cesan sus extravíos, se mantiene siempre la misma, porque está unida a lo que no cambia jamás, y participa de su propia naturaleza; y este estado del alma es lo que se llama sabiduría".

"He aquí porqué, querido Simmias y Cebes, los verdaderos filósofos renuncian a los deseos del cuerpo; se contienen y no se entregan a sus pasiones; no temen la ruina de su casa, ni la pobreza, como la multitud que está apegada a las riquezas; ni temen la ignominia ni el oprobio, como los que aman las dignidades y las pasiones.

–No debería obrarse de otra manera –repuso Cebes.

–No, sin duda, –continuó Sócrates– así, aquellos que tienen interés en su alma y que no viven para halagar al cuerpo, rompen con todas las costumbres y no siguen el mismo camino que los demás, que no saben adónde van; sino que convencidos de que no debe hacerse nada contrario a la sabiduría, a la libertad y a la purificación que procura, se dejan conducir por ella y la siguen adonde quiera conducirles.

–¿Cómo, Sócrates?

–Voy a explicarlo. Los filósofos, al ver que su alma está ligada y pegada al cuerpo, y forzada a considerar objetos por medio del cuerpo, y forzada a considerar los objetos por medio del cuerpo, como si fuera una prisión oscura, y no por sí misma, saben bien que la fuerza de este lazo consiste en las pasiones, que hacen que el alma encadenada contribuya a apretar la ligadura. Saben también que la filosofía, al apoderarse del alma en tal estado, la consuela dulcemente e intenta desligarla, haciéndole ver que los ojos del cuerpo sufren numerosas ilusiones, lo mismo que los oídos y los demás sentidos; le advierte que no debe hacer de ellos otro uso que aquel al que obliga la necesidad y le aconseja que se encierre y se recoja en sí misma; que nada más crea en su testimonio, después de haber examinado dentro de sí misma lo que cada cosa es en su esencia; debiendo estar bien persuadida de que cuanto examine por medio de otra cosa, como muda con el intermedio mismo, no tiene nada de verdadero".

"El alma del verdadero filósofo, persuadida de que no debe oponerse a su libertad, renuncia, en cuanto le es posible, a los placeres, a los deseos, a las tristezas, a los temores, porque se sabe que, después de los grandes temores, de las extremas tristezas y de los extremos deseos, no solo se experimentan los males sensibles que todo el mundo conoce, como las enfermedades o la pérdida de bienes, sino el más grande y el último de todos los males, tanto más grande, que no se deja sentir.

–¿Cuál es ese mal, Sócrates?

–El que el alma obligada a regocijarse o afligirse por cualquier objeto, está persuadida de que lo que le causa este placer o esta tristeza es verdadero y muy real, cuando no lo es. Ése es el efecto de las cosas visibles; ¿no es así?

–Es cierto, Sócrates.

–¿No se experimenta esta clase de afecciones cuando el alma está atada y ligada al cuerpo? -¿Porqué es eso?

–Porque los placeres y tristezas están armados de un calvo, por decirlo así, con el que sujetan el alma al cuerpo; y la hacen tan material, que cree que no hay otros objetos reales más que los que el cuerpo le dice. El resultado es que, como tiene las mismas opiniones que el cuerpo, se ve forzada a tener las mismas costumbres y los mismos hábitos, lo cual le impide llegar pura al otro mundo..."

"...Por el contrario, manteniendo las pasiones en perfecta tranquilidad y tomando siempre la razón por guía, sin abandonarla jamás, el alma del filósofo contempla incesantemente lo verdadero, lo divino, lo inmutable, que está por encima de la opinión. Nutrida con esta verdad, pura, estará convencida de que debe vivir siempre lo mismo, mientras permanezca adherida al cuerpo; y que después de la muerte, unida de nuevo a lo que es de la misma naturaleza que ella, se verá libre de todos los males que afligen a la naturaleza humana..."

"...Por consiguiente, respecto a la inmortalidad, que es lo que tratamos al presente, si convenimos en que todo lo inmortal es imperecible, el alma no sólo es inmortal, sino absolutamente imperecible. Si no convenimos en esto, es preciso buscar otras pruebas.

–No es necesario. –dijo Cebes– ¿A qué podríamos llamar imperecible, si lo inmortal y eterno estuviera sujeto a perecer?

–No hay nadie, –replicó Sócrates– que no convenga en que ni Dios, ni la esencia y la idea de la vida, ni cosa alguna inmortal pueden perecer.

–¡Por Zeus! Todos los hombres reconocerían esta verdad; –dijo Cebes– y pienso que los dioses estarían aún más de acuerdo.

–Si es cierto que todo lo inmortal es imperecible, el alma que es inmortal, ¿no está eximida de perecer?

–Es necesario.

–Así, pues cuando la muerte sorprende al hombre, lo que hay en él de mortal muere, y lo que hay de inmortal se retira, sano e incorruptible, cediendo su puesto a la muerte.

–Es evidente.

–Por consiguiente, si hay algo inmortal e imperecible, mi querido Cebes, el alma debe serlo; y por lo tanto, nuestras almas existirán, en otro mundo".

lunes, 15 de marzo de 2010

Libertad y censura.

Es curioso mi caso. Mi intención siempre ha sido decir lo que siento sin miramientos, como me nace, pero siempre termino censurándome. Cuando escribo algo me siento satisfecho de ser fiel a mí mismo expresándome sin tapujos. Pero después interviene una especie de conciencia moral (no quisiera usar este término porque siento que está asociado con religión, además de que me considero amoral, pero bueno) que me dice "te excediste, deberías corregir u omitir eso". En parte está bien porque a veces no me mido y tiendo a abusar de mi libertad de expresión, emitiendo juicios de valor alevosa y gratuitamente, como si fuera un líder de opinión. Pero a la vez implica "aplanar" lo que realmente quiero transmitir.

Yo no sé qué alcance tenga lo que escribo, pero lo que menos quiero es insultar a nadie. Por ejemplo, hablar de religión es un tanto escabroso, por ser un tema que involucra pasiones. Hay gente cuyo sostén interno es su sistema de creencias religioso, y criticarlo es atentar contra él. Yo no soy religioso, pero tampoco soy ateo. Simplemente creo en Dios como una potencia o inteligencia creadora, idea que podría ser ridiculizada por los ateos (que a veces me parecen fanáticos de la Lógica), lo cual me importa poco. Que Dios no sea tangible no quiere decir que no exista. Por otro lado aborrezco las características que la religión inventa sobre Dios, de contínuo enriquecidas por los creyentes, atribuyéndole cualidades y defectos humanos de forma arbitraria y en absoluto comprobables. Al no tener a Dios presente lo suponen bondadoso, omnipotente, castigador, etc, reduciéndolo a un personaje caricaturesco, como si eso lo hiciera tangible.

¿Hasta aquí he ofendido a alguien? Yo considero que no, pero tal vez lo antes dicho sea suficiente para ser odiado por los creyentes y despreciado por los ateos a pesar de que usé la religión sólo como ejemplo de la auto-censura que constantemente me impongo.

Parecerá que no tengo mayor interés que lo que me ocurre sólo a mí, pero no es así. Tengo miles de intereses, como todos. De hecho, vivo prácticamente volcado al exterior. Pero mis opiniones sobre otros temas resultan a veces excesivas así que trato de mantenerme "dentro de la línea" y ser, en contra de mi voluntad, políticamente correcto. Y si me atrevo a cruzar la línea lo hago en tono de disculpa, lo cual detesto; otras veces suavizo el texto hasta que pierde sentido o de plano elimino el post. Pero eso no quiere decir que no tenga claras mis ideas.

Ya sin tanto "rollo" lo que quiero decir es que lo que escribo aquí ha pasado por un filtro moral y quizá no refleja fielmente lo que pienso. Comienzo a escribir por la satisfacción (¿y el riesgo?) de decir lo que me nace pero termino mesurándome por evitar discordias y tener la conciencia tranquila. Este es mi 3er blog y aún no consigo un equilibrio entre ambas posturas.

Sin embargo me encanta bloguear. Curioso, ¿no?

lunes, 1 de marzo de 2010

Mi otrora auto-descripción.

Lánguida y un tanto escabrosa, la escribí el año pasado en Myspace, encapsulado en un estado de ánimo bajo; pero entonces no percibía esos matices en ella:

Me gustaría tener una capacidad de observación tal que me permita describir a detalle mi mundo interior. Pero por más exacta que fuera se tornaría obsoleta pronto, porque la psique vive mutando; así que es prácticamente indefinible. Pero eso no impide un ensayo en base a ciertos rasgos persistentes.

Introvertido, incomprendido, meditativo, solitario, contradictorio, observador y a veces ingenioso. Creo ser común y corriente. Mi introversión, al ser tomada por el vulgo como soberbia, me ha castigado con un aislamiento desmedido, que por sí sola no hubiera generado.

Me he tomado el estoicismo muy en serio, no por gusto ni voluntad, sino por necesidad. Podría prescindir de él, pero lo llevo tan arraigado que se ha vuelto una directriz fundamental en mi vida... por no decir que un estorbo.

La soledad es edificante si se sabe ver, pero asfixiante sin su contraste: el tráfago, el bullicio, el estruendo. Por cierto que la soledad no es sinónimo de calma. En soledad los demonios internos no tardan en aparecer.

La inspiración es un estado que se me fue literalmente de las manos; si no me hubiera abandonado, podría decir que soy dibujante. El impulso creativo sigue latente, pero la disposición que antes fluía por mi sistema, simplemente desapareció, de lo que se deriva una decepción y un desconcierto con los cuales tendré que aprender a vivir si el "feeling" no vuelve.

El Amor es el tema universal, lo único que conmueve al hombre hasta el tuétano. Podría decirse que es el sustento del alma; sin embargo no puedo decir mucho al respecto, mas que lo considero incierto, distante e inalcanzable, y por ende un mito, una ilusión, a la cual temo me entregaré ciegamente y al máximo si se presenta como posible. Entonces será una realización, o una tragedia, o una trágica realización, o una debilidad. Le he visto acercarse vacilante...

Una de las cosas que me cuesta más trabajo es hablar de mí mismo. Por más que intento plantear un esquema sobrio, para simular cordura, tiendo a exponer ideas y complejos que me incomodan. No quiero decir que es un ejercicio penoso, pero sí una especie de exorcismo involuntario. Hay una Sombra que interviene y habla o escribe por mí, hastiada de mi pasividad y mesura, exponiendo aspectos de los cuales no me avergüenzo, pero sí me producen cierto descontento.

En síntesis: soy esquizoide.