sábado, 25 de octubre de 2014

Autoestima.

Leía un artículo sobre el tema (http://habilidadsocial.com/como-subir-la-autoestima/) que suscitó algunas ideas.

Cierto, repetirse afirmaciones frente al espejo es auto-engaño. Pero reemplazar el espejo buscando la confirmación de terceros también establece una base endeble. Hay algo de abyecto en que nuestro estado interno dependa de lo que los otros piensan. La comparación (indagar en qué soy mejor o peor que otros) es mezquina y parcial. Resulta estéril establecer comparaciones tomando en cuenta edad, constitución física, inteligencia natural, estado socio-económico, etc. Si yo tengo un auto y mi vecino tiene dos, se puede suponer un nivel económico superior al mío pero, ¿por qué he de involucrar mi ego en ese hecho y sentirme menos? O ¿por qué sentirme más o menos por mi apariencia, a fin de cuentas, determinada por el azar genético, independiente de mi elección? Todo autoestima cuyo soporte sea externo es falso y frágil. Yo apostaría por observar los momentos en que mi autoestima se inflama o flaquea y cuestionarme por qué está sujeta a dichos factores, así como detectar los que intervienen en mi noción de lo que está 'bien' o 'mal' en mí y por qué aumentan o mellan mi confianza, para romper su efecto. Es más clarificador hacer esto que inventarme una superioridad vulnerable al relativismo o buscar sujetarme desesperadamente a la aprobación propia o ajena basada en supuestas cualidades que yo tenga y otros no.

En síntesis, dejar de pensar en los demás y enfocarme en cómo hacerme mejor (a la caza y aceptación de mis deficiencias), según me lo permita el entorno y el alcance de mi voluntad.

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